Círculo de preocupación y de influencia

Stephen Covey, considerado un gurú en temas de liderazgo, nos plantea un modo para tomar conciencia de nuestro propio grado de proactividad el cual consiste en examinar en qué invertimos nuestro tiempo y nuestra energía.  Interesante planteamiento al momento de pensar en las gestiones que realizamos hoy para nuestra empresa.

Cada uno de nosotros tiene una amplia gama de preocupaciones como: la salud, los hijos, los negocios, etc. Las cuales podemos separar de las cosas con las que no tenemos ningún compromiso mental o emocional, creando un “círculo de preocupación”.  (Ver: Fig.01)

Círculo de preocupación

Fig.01

Cuando observamos en este esquema las cosas que están dentro de nuestro círculo de preocupación resulta evidente que sobre algunas de ellas no tenemos ningún control real y con respecto a otras podemos hacer algo. Podemos identificar las preocupaciones de este último grupo circunscribiéndolas dentro de un “círculo de influencia” más pequeño. (Ver: Fig.02)

Círculo de influencia

Fig.02

Determinado cuál de estos dos círculos es el centro alrededor del cual gira la mayor parte de nuestro tiempo y energía, podemos descubrir mucho sobre el grado de nuestra proactividad.

Las personas proactivas centran sus esfuerzos en el círculo de influencia. Se dedican a las cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Su energía es positiva, se amplía y aumenta, lo cual conduce a la ampliación del círculo de influencia. (Ver: Fig.03)

Foco Proactivo

Fig.03

Por otra parte, las personas reactivas centran sus esfuerzos en el círculo de preocupación. Su foco se sitúa en los defectos de otras personas, en los problemas del medio y en circunstancias sobre las que no tienen ningún control. De ello resultan sentimientos de culpa y de impotencia. La energía negativa generada por ese foco, combinada con la desatención de las áreas en las que se puede hacer algo, determina que su círculo de influencia se encoja. (Ver: Fig.04)

Foco Reactivo

Fig.04

Cuando trabajamos en nuestro círculo de preocupación otorgamos a cosas que están en su interior el poder de controlarnos. No estamos tomando la iniciativa proactiva necesaria para efectuar el cambio positivo.

En virtud de su posición, su riqueza, su rol o sus relaciones, en algunas circunstancias el círculo de influencia de una persona es más grande que su círculo de preocupación.

Si extrapolamos este planteamiento a una empresa puede que nos ayude a administrar mejor nuestras tareas y tiempos, a centrarnos en nuestro círculo de influencia, a adoptar una actitud positiva y esforzarnos por mejorar las cosas que están bajo nuestro control.

Fuente: Stephen Covey

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Un Comentario

  1. Rita Rosés Martínez
    Publicado 27 Diciembre 2010 en 18:11 | Permalink

    Me ha ayudado mucho el ver la fase de “emprendedor” desde este punto de vista. Siendo muy sincero consigomismo, creo que voy a tener una visión mucho más realista de mi situación. Gracias

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